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Dónde vender lo que te sobra en casa para obtener un dinero extra

Vender cosas
Existen diferentes plataformas web donde puedes vender todo aquello que no utilizas. @iStock

La web de compra y venta de relojes usados de alta gama Watchfinder & Co. acaba de descubrir que hay una cantidad de relojes valorados globalmente en 60.000 millones de dólares (49.300 millones de euros) cogiendo polvo en casas de particulares. Sus dueños no saben que con su venta podrían ganar dinero. Se trata de una conclusión a la que han llegado tras preguntar a casi 27.000 propietarios de relojes de más de 1.300 dólares cada unidad. El 42% de los encuestados reveló que no tiene ni idea de lo que valen sus relojes, y el 43% dijo que posee al menos un reloj de lujo que no usa.

¿Y si es tu caso? ¿Guardas objetos olvidados que podrían ser preciadas joyas y dar una alegría a tu cuenta corriente? Quizás quieras deshacerte de cosas que te sobran en casa y no sabes qué hacer con ellas. A lo largo de la vida solemos acumular más de lo que nuestras estanterías o trasteros son capaces de engullir. Y vender las posesiones a las que estamos menos apegados puede reportarnos un dinero extra.

En el caso de un libro, su precio lo determinan factores como la antigüedad, su estado de conservación, la oferta y la demanda, el momento económico, si es una primera edición, las modas, entre otros factores.

Pero, ¿por dónde empezar? ¿Adónde llevar esos muebles arrinconados o ese reloj en desuso? Si sospechamos que estamos ante una pieza antigua (a veces bastan 30 años de edad) que conserva algo de valor, la primera dirección que recomendamos es la de una casa de subastas o un anticuario. En cualquiera de ellos realizan una tasación de los objetos susceptibles de reventa, así que lo peor que te puede pasar es que el tuyo no dé la talla.

Los hay especializados en una temática concreta, aunque en otros establecimientos, como en Antigüedades Bermúdez, en Madrid, dicen que compran de todo, desde juguetes, figuras de cerámica, muñecas de madera y relicarios a miniaturas pintadas sobre marfil, porcelana, mantones y artículos de militares.

Muebles, libros y monedas

Javier Cía, propietario de Antigüedades Miqueleiz, en el centro de Pamplona (Navarra), compra casi todo lo que despacha a particulares (hay anticuarios que adquieren sus existencias en ferias y mercadillos), y, como primer paso, le basta una foto del mueble o el libro en cuestión para realizar una valoración del mismo. “No da tiempo de ir a todos los sitios, así que con una imagen puedo decirle al cliente cuánto podría pagarle. En cambio, otras veces me hace falta ir a un domicilio para ver las cosas”.

A Cía, experto en libros, le ofrecen de todo: esculturas, monedas, cuberterías… “Lo que la gente tiene en casa”, dice. A él acuden personas mayores que se mudan porque prefieren vivir en pisos más pequeños una vez que los hijos se han ido y jóvenes que han recibido una herencia, entre otros interesados.

En cuanto a los relojes, loe recomendado es averigüe su valor para así poder tomar una decisión sobre si conservarlo, venderlo o cambiarlo por algo nuevo.

Obviamente, no todo vale. Mucho de lo que almacenamos en casa no tiene salida comercial porque no existe contrapartida. ¿A qué coleccionista le va a interesar adquirir una cubertería de plata poco cotizada de los millones que hay? “Antes la gente pasaba más tiempo en el hogar y se dejaba el dinero en decorarlo. Se invitaba más en casa y se coleccionaban sellos y artículos decorativos. Pero el coleccionismo va a menos por cómo vivimos y por los intereses que tenemos ahora. Todo lo que compramos es más efímero, y quienes se interesan por las antigüedades seleccionan más: quieren cosas muy antiguas, o muy raras”, comenta Javier Cía, para el que no procede hablar de una horquilla de precios a la que se puede traspasar un bien.

“Es poco realista, porque depende de muchos factores. En el caso de un libro, su precio lo determinan factores como la antigüedad, su estado de conservación, la oferta y la demanda, el momento económico, si es una primera edición, las modas (si se llevan más los clásicos latinos o las literaturas de vanguardia, por ejemplo)…”, añade.

Qué hacer con la plata

En el caso de la plata, si quieres desapropiarte de ella (en forma de cuberterías, marcos de fotos o monedas del siglo XX, que no son excesivamente antiguas), su sitio es una empresa dedicada a la compra y venta de oro y plata que adquiere esos objetos al peso para fundir el metal. El problema con el que se encuentran muchos es que creen atesorar adornos de plata cuando en realidad son de alpaca, un metal diferente que imita a la plata. “Para vender una cubertería de plata hay que comprobar las siguientes inscripciones: Alpaca, Silver Plate, Meneses, Plaque argentum y Made in Italy. Con casi total seguridad no son de plata, como muchísimas cuberterías de origen británico. No tienen ningún valor y no las cogemos, no tienen salida”, dice José González, experto de ArteOro, con una tienda en Madrid y otra en Barcelona.

cubertería de plata
Muchas empresas adquieren productos de oro o plata, como las cuberterías, para fundir el metal. @iStock

Para que acepten la plata, ésta debe tener un mínimo de 800 milésimas. La que suele emplearse en joyería es la plata de ley de 925 milésimas, lo que quiere decir que el porcentaje de plata de la pieza es del 92,5%.

“Los clientes suelen traer joyas de oro de mujer pasadas de moda, de los años 60 y 70, pulseras del primer sueldo y relojes conmemorativos. Son objetos en desuso heredados por jóvenes a los que les da miedo tenerlos en casa. La joyería comercial no tiene más misterio que ser oro fundido al que el joyero le daba un acabado a mano. Siempre vemos las mismas piezas repetidas. El 99% lo destinamos a la fundición, y si nos traen relojes de determinadas marcas, como Rolex, tenemos distintas vías de comercialización”, termina José González.

Adónde llevar los relojes

“Puede que haya heredado un reloj, o quizás tenga un reloj que ya no usa. Le recomendamos que averigüe su valor para que pueda tomar una decisión informada sobre si conservarlo, venderlo o cambiarlo por algo nuevo. Cualquier buen especialista en relojes usados podrá ofrecerle una valoración rápida, fácil y gratuita para que esté mejor informado”, dice Arjen Van de Vall, director ejecutivo de Watchfinder & Co.

Relojes
Un reloj tiene una vida útil muy larga, y su valor en el mercado de segunda mano está al alza. @iStock

En el sector relojero ya no solo se expenden relojes de segunda mano en los portales de comercio electrónico eBay y en las subastas (que se centran en modelos antiguos coleccionables y extraordinarios). Están también compañías especializadas como la californiana Bob’s Watches, una de las más grandes plataformas de compra y venta de Rolex de segunda mano que existen, la mencionada Watchfinder & Co. y WatchBox, entre otras que facilitan el intercambio. “Nos envías tu reloj y al día siguiente recibes el dinero. Nos ocupamos de revisarlo, de realizarle un servicio y de encontrar un comprador. Nuestro margen bruto es de alrededor del 23%. Y todo se puede hacer a través de una aplicación de móvil”, decía hace dos años Danny Govberg, dueño de WatchBox. El ciclo de vida de un reloj es largo y los hábitos de consumo actuales pasan por el reciclaje y lo vintage, así que, si te dejaste un Rolex o un Patek Philippe en el baúl de los recuerdos, muy mal se te tiene que dar para no recibir algo por ellos.

Por supuesto, además de las plataformas especializadas y de las tiendas físicas (como Cash Converters, con presencia en toda España), siempre te quedarán otros soportes online de compra y venta de artículos de segunda mano como Wallapop, Vinted (centrada en ropa), Relibrea (para libros), Milanuncios y Todocolección. Cada día es más fácil liberar espacio en casa y contribuir a la economía circular.

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