Noticias

Información de interés para la generación sénior.
Conoce el proyecto Vida Silver.

Cómo realizar operaciones financieras sin tener que ir al banco

operacion bancaria movil
Puedes hacer innumerables operaciones desde tu ordenador sin necesidad de ir a una sucursal bancaria. @iStock

Si quieres llevar al día tus cuentas, pero no tienes tiempo para ir a tu oficina bancaria, son muchas las gestiones que ya se pueden realizar con el ordenador de casa o desde cualquier lugar simplemente con tu smartphone.

Por mucho que algunos se empeñen en hacer auténticos galimatías de fáciles gestiones financieras, no es necesario tener un máster en Economía Aplicada para, desde cualquier sitio (vía ordenador personal o móvil), poder realizar un correcto seguimiento de las cuentas bancarias y gestionar determinadas operaciones. En momentos como el actual, cuando la tecnología reina en una sociedad marcada por las prisas y la falta de tiempo –y todavía lastrada por el peso de un terrible virus–, se hacen más frecuentes y operativas que nunca todas esas gestiones con el banco que no requieren de nuestra presencia física. Para moverte de manera responsable y autónoma por tu cuenta bancaria solo es cuestión de atender las líneas de actuación que marca la propia entidad.

La banca online (desde todas las entidades financieras) es cada día una realidad más plausible y efectiva, sobre todo tras la mejora de los sistemas de seguridad que lleva aparejados este tipo de acciones. Según el estudio realizado por KPMG y el Observatorio de la Digitalización Financiera Funcas, en enero del presente año, la mitad de los bancos tenía más del 60% de clientes digitalizados. Una cifra realmente indicativa si tenemos en cuenta que en enero de 2020 solo el 28% de dichas entidades contaba con usuarios que trabajasen sus cuentas vía internet. La entrada con fuerza en esta mecánica del sector de población más senior ha sido decisiva. Asimismo, y de manera paralela, también han aumentado de manera considerable la cantidad de productos bancarios contratados y las transacciones digitales realizadas.

Operaciones que pueden realizarse vía internet

En plena era de la digitalización, resulta evidente que cada vez sea más común gestionar nuestras finanzas personales online. La desconfianza que podría acarrear la falta de un diálogo directo con el empleado del banco se ha ido diluyendo durante los últimos años gracias a las útiles herramientas puestas a disposición del cliente y al incremento en la seguridad de su uso. Ahora son muchos los servicios financieros que pueden resolverse sin tener que pasar por la oficina bancaria:

  • Abrir una cuenta bancaria: solo es cuestión de acceder a la página web del banco y darse de alta como cliente; pero si se trata de una cuenta a título empresarial se hará obligada la asistencia a la sucursal para proceder a dicha apertura.
  • Realizar transferencias bancarias nacionales e internacionales, así como correcto seguimiento de las mismas; también pueden hacerse pagos mediante el móvil.
  • Disponer de dinero sin recurrir al cajero: puede hacerse efectivo en ciertos comercios concertados. También existe la opción de enviarlo al móvil (propio o de una persona cercana) y luego, eso sí, retirando ese efectivo desde cualquier cajero de la entidad.
  • Gestionar domiciliaciones y pagos, así como programar la realización de los mismos en cuanto a importes y fechas de ejecución.
  • Bloquear la tarjeta o pedir un duplicado en caso de pérdida, robo o deterioro de la misma; igualmente puede activarse online y pedir el envío directo.
  • Reservar y pedir cambio de moneda por el importe que se requiera (el tipo de cambio en los bancos siempre es más favorable).
  • Recargar el saldo de nuestro teléfono móvil o de cualquier otro número, ya sea de familiares o amigos, que se considere.
  • Modificar los límites de la tarjeta de crédito, así como del dinero disponible en cada cuenta.
  • Gestionar los plazos de pago y el importe en aquellas operaciones (incluidas las realizadas con tarjeta de crédito) de pago que permitan su fraccionamiento.
  • Consultar, generar e imprimir los documentos acreditativos de las operaciones llevadas a cabo por nuestra cuenta.

Ante una oferta de operativa cada vez más amplia, han surgido aplicaciones móviles que permiten al usuario estar el día de sus finanzas, controlar sus gastos y, en definitiva, gestionar de manera continuada sus cuentas. Además de las apps propias de la entidad contratada, tanto a nivel personal como de empresa, el usuario puede descargarse otras aplicaciones, herramientas o programas que van un poco más allá, apoyando el ahorro y el seguimiento comparativo de ingresos y gastos o evitando las malas prácticas. Ya es solo cuestión de comparar. Fintonic, Wally, Wallet o Moneyfy están entre las que más aceptación y reconocimiento tienen. Con independencia del uso que se haga de una concreta aplicación móvil, una correcta gestión de las finanzas pasa, en todo momento, por el control de ingresos y gastos y una adecuada previsión a futuro de los mismos, siempre en pos de evitar desequilibrios o falta de liquidez.

Fraudes financieros

La pandemia, el confinamiento y el teletrabajo han incrementado sobremanera todas las operaciones online. Y con ellas también se han incrementado la ciberdelincuencia. El Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) gestionó durante 2020, solo en España, más de 133.000 incidentes, un 24% más que el ejercicio previo. Por tanto, el uso de internet lleva acarreado una serie de riesgos, de los cuales se hace necesario estar debidamente informado para evitar caer en ellos.

seguirdad pago movil
Es importante estar atento para prevenir ataques en la red. @iStock

En la red, los fraudes pueden tomar diferentes formas, la más común de las cuales es el phishing, método de estafa con el que se busca conseguir del usuario bancario cierta información confidencial tipo contraseñas o datos de tarjetas de crédito. A través del correo electrónico, de las redes sociales, una llamada telefónica o de un SMS (práctica más conocida como smishing), el ciberdelincuente suplanta la identidad del banco o empresa de servicios con la que habitualmente trabaja el usuario, para luego engañarle y, valiéndose de la confianza en dicha entidad –su intención es que pinche en un link que redirige a una página web fraudulenta–, sustraerle datos bancarios o códigos de acceso que les permitan actuar en su nombre y así, robarle o cometer otros delitos. A veces incluso, el phishing puede llevar aparejado la infección del dispositivo con algún tipo de malware.

Prevenir se convierte en la palabra clave para evitar el ciberataque. Estar siempre alerta para no caer en los posibles fraudes que puedan presentarse.

Cada día más de 100.000 personas sufren ataques de phishing a nivel global. Para evitar dicha estafa, y teniendo en cuenta que el correo electrónico es el camino más usado para ello, deben adoptarse siempre ciertas medidas: desconfiar del remitente bancario (aparentemente) conocido, pero en cuyo dominio no se incluya su nombre; sospechar de cualquier correo que resulte alarmista sobre acciones urgentes a emprender en la cuenta o bien resulte pródigo en conexiones extrañas… y, sobre todo, recelar de todos aquellos mensajes en los que se soliciten datos personales o bancarios.

Garantías ante gestiones online fallidas o fraudulentas

Prevenir se convierte en la palabra clave para evitar el ciberataque. Estar siempre alerta para no caer en los posibles fraudes que puedan presentarse. Pero puede ocurrir que ya se haya caído… y que los datos bancarios del usuario (PIN, códigos o números de tarjeta) ya estén en manos del delincuente. Lo primero que debe hacerse, una vez detectado el robo, es (además de poner la correspondiente denuncia) contactar con el banco para explicar lo sucedido y que intenten frenar o mitigar al máximo lo ocurrido, bloqueando los medios de pago y emitiendo nuevas credenciales de seguridad.

A partir de ahí, y una vez demostrado el fraude y, por tanto, la falta de consentimiento por parte del usuario a las operaciones fraudulentamente autorizadas, según la Ley de Servicios de Pago, el banco debe devolverle de forma inmediata el importe de dichas operaciones. Solo una negligencia grave por parte del cliente puede hacer que el banco se niegue a ese reintegro, pero la última jurisprudencia ha sido también tajante respecto a ese punto.

Una vez alcanzada la tranquilidad que da recuperar el dinero perdido, lo que toca es hacer seguimiento y apoyo de la denuncia realizada ante los cuerpos de seguridad para que los delincuentes sean localizados y detenidos lo antes posible. Y ser más prudente la próxima vez que se reciba un correo sospechoso… Nunca se sabe.

Agenda que te puede interesar