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Ser ‘influencer’ no es solo cuestión de ‘millennials’: los séniors vienen pidiendo paso

Las 'influencers' sénior Camino Villa, Susi Rejano y Maica Jáuregui. ©Instagram

No todos los influencers son veinteañeros y nativos digitales: hay numerosos ejemplos de influencers sénior que han tenido que digitalizarse sobre la marcha y ya consiguen iguales o mejores resultados que los jóvenes, tanto a nivel cuantitativo como cualitativo.

Pese a haber nacido en un mundo analógico, los llamados babyboomers (nacidos de 1946 a 1955) parecen cada vez más dispuestos a “ocupar” las redes sociales. Así al menos lo constata un informe de Global Web Index, que advierte que la actividad de los mayores de 55 años en sus perfiles sociales ha aumentado de manera significativa, y, sobre todo, en Instagram, donde, en tanto solo cinco años, los séniors han incrementado su uso en un 59%, quitando parte del pastel a la generación del milenio, que pensaba que Instagram era su hábitat natural. Y tal “invasión” no solo se refleja en el tiempo que pasan explorando las redes sino también haciendo suyo el fenómeno influencer, que hace una década empezó a revolucionar las normas del marketing.

Camino Villa
Camino Villa cuenta con más de 175.000 seguidores en Instagram. ©Instagram

‘Influencer’: profesión y pasión

Hace precisamente cinco años, y a raíz de una enfermedad autoinmune, la leonesa Camino Villa abrió una cuenta en Instagram —de cuya existencia supo a través de una sobrina—. Su intención: mantenerse activa en el mundo del arte, la moda y las antigüedades, terrenos que ha estado compaginando desde que con tan solo 18 años comenzó a diseñar prendas de punto para una boutique de su ciudad natal. “Instagram me producía muchísimo respeto porque supone exponer mucho tu vida”, reconoce. Pese a ello, se dio un año para ver si salía algún trabajo como… asesora de moda.

Seguramente, estas representantes de la generación sénior querrán hablar más de compartir que de arrebatar. Cuestión de estilo.

Y sí, el trabajo surgió, y a los seis meses, pero lo que nunca imaginó fue que la iban a llamar como modelo. A punto de cumplir los 70, esta “periodista frustrada” —como así se define— se ha convertido ahora en editora de su propio perfil en Instagram, que cuenta ya con 177.000 seguidores, y, hoy por hoy, es embajadora de Natura Bissé, además de haber colaborado también con Zalando, Aquarius, Colgate… y con firmas de moda como Bottega Veneta, Stuart Weitzman y Santiago del Palacio, para quien diseñó una colección cápsula.

Las marcas quieren cautivar a los sénior

Sí, las marcas ya eran conscientes de que el 68% de los usuarios de redes sociales siguen a influencers. Pero en los últimos años se han dado cuenta, además, de la necesidad de trabajar con profesionales como Camino si quieren captar a los consumidores de su generación, porque “es una forma más directa de ofrecerles productos o servicios específicamente para ellos”, afirma Carmen Villanueva, directora de Ego Agency. “Este sector tiene más poder económico que sus hijos o nietos, en algunos casos”, precisa Villanueva. Y los datos así lo indican. Según un estudio de la multinacional estadounidense de bienes de consumo Procter & Gamble, “en Europa, las personas mayores de 50 años tienen en sus manos hasta el 70% de la riqueza y controlan más de la mitad del gasto total en gran consumo”.

Aunque Camino Villa huye de convertirse en “un anuncio permanente”. “Solo colaboro con las firmas en las que creo, aquellas que defienden los valores que me identifican”, y, sobre todo, que permitan visibilizar a su generación. “A partir de los 50, la mujer se convierte en invisible —prosigue Villa—, y decidí usar Instagram para luchar contra ello”. “Un sénior no tiene la misma presión que un joven, no tienen que demostrar nada”, precisa Villanueva. “No soñaron de pequeños con ser influencer, este rol les viene como algo regalado y son mucho más agradecidos”.

En los últimos años, las marcas se han dado cuenta de la necesidad de trabajar con profesionales sénior si quieren captar a los consumidores de esta generación.

Instagram como herramienta de trabajo

El estilo clásico de Susi Rejano tampoco pasa desapercibido a las marcas. Susi podría ser el ejemplo perfecto de que, en ocasiones, la “herencia” no pasa necesariamente de padres a hijos, sino todo lo contrario, ya que es madre de Carla Hinojosa, una de las influencers de moda más solicitadas —“la mejor del mundo”, dice Susi—, quien en su perfil cuenta con una cifra nada despreciable de 243.000 followers. Cifra que, eso sí, en solo tres años, su madre ha conseguido duplicar, pese a que “nunca pensé en ser una influencer”, sino utilizar Instagram como “herramienta de trabajo por mi negocio de hace 35 años”, la tienda de joyería Brilliant, de Barcelona.

Susi Rejano, joyera de profesión, y Maica Jáuregui, influencer de moda. ©Instagram

A los nombres de Camino y Susi se une también el de Maica Jáuregui, quien, tras estudiar hace diez años un máster de estilismo, asesoría de imagen y personal shopping, decidió abrir una cuenta en Instagram, donde, en un primer momento, “hablaba más de moda que de mí”, recuerda. Al poco tiempo conoció a las responsables del (ya desaparecido) blog “15 colgadas de una percha”, quienes le pidieron colaborar con una entrada al mes, foto incluida, y “así perdí el miedo escénico a hacerme fotos”, reconoce. Su perfil fue creciendo de manera natural, sin pensar en el número de seguidores.

La actividad de los mayores de 55 años en sus perfiles sociales ha aumentado de manera significativa, y, sobre todo, en Instagram, donde, en tanto solo cinco años, los séniors han incrementado su uso en un 59%.

Hoy en día, Maica ya cuenta con cerca de 100.000, y colabora con firmas como Clarins, Lexdeux o Bulgari, aunque “nunca me vendo al mejor postor”, asegura esta barcelonesa que se declara seguidora de otras influencers como Patrizia Casarini, la canadiense Grece Ghanem… o Pino Montesdeoca, convertida en todo un icono de estilo. Todas ellas han llegado dispuestas a quitar el trono a las más jóvenes, con las que trabajan y se entienden a la perfección. “Normalmente, los equipos que llevan las redes de las marcas están en manos de gente muy joven, y son los que te descubren. Es una maravilla la relación que se crea”, constata Camino. Y es que, seguramente, estas representantes de la generación sénior querrán hablar más de compartir que de arrebatar. Cuestión de estilo.

Reglas de la ‘influencer’ sénior

  • “Defender siempre la autenticidad”. Así lo cree Camino Villa, quien insiste en transmitir en su perfil “lo que habla de ti, lo que te emociona y hace vibrar”. En su caso, apuesta por un estilo atemporal que huya de seguir la tendencia de una manera compulsiva.
  • “Ser coherente”. Y para ello, como recomienda Carmen Villanueva, hay que saber elegir bien los trabajos. “A estas alturas, el público sabe mucho ya, y va a notar perfectamente si te gusta o no un producto”.
  • Ante todo, seriedad”. Y no solo a la hora de responder a los comentarios, como indica Susi Rejano, quien se preocupa por dar las gracias siempre a quien opine sobre sus posts (con lo que logra un engagement que envidiarían las generaciones más jóvenes). Además, Susi considera este un trabajo más, y le dedica el tiempo necesario.
  • Y, sobre todo, disfrutarlo”. El consejo lo transmite Carmen Villanueva, insistiendo en la necesidad de que quien decida entrar en el mundo de las redes sociales tiene que buscar “el placer de quien emprende algo nuevo en esta vida, para así intentar dar lo mejor de uno mismo”.

 

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