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Adiós a las empresas ‘silverofóbicas’

Juan Carlos Cubeiro
Juan Carlos Cubeiro, economista y experto internacional en Liderazgo y Transformación.

Uno de los problemas más graves de nuestro país es el de sus empresas respecto a la gestión del talento, algo que comienza con la selección de los profesionales. Según el Informe de Competitividad del Foro Económico Mundial, España ocupa el puesto 116 en selección y desvinculación, algo impropio de un país que ha sido, al menos hasta el inicio de la pandemia, una de las quince mayores economías del planeta. El año anterior ocupaba la posición 115, lo que significa que está empeorando, y está a la cola no sólo de la Unión Europea y de las economías occidentales, sino que ha sido superada por más de la mitad de los países del mundo.

Si no se selecciona bien, no tienes a los mejores en una nueva era, la del talentismo, en el que el talento es más escaso y valioso que el capital. Sin embargo, en nuestro país preocupa y ocupa más qué hacer con los fondos europeos que la pérdida y la fuga de talento. Así nos luce el pelo.

Las personas mayores de 50 años, tras ser prejubilados o simplemente despedidos con la excusa de la Transformación Digital, no vuelven a encontrar posibilidades de volver a trabajar.

En la práctica, ser tan malos en la selección de talento –con las excepciones que todos tenemos en mente– provoca dos consecuencias devastadoras, ligadas a la edad. La primera es nuestro desgraciado récord de desempleo juvenil, que en estos momentos supera el 40%. Estamos perdiendo a toda una generación que no cuenta con opciones de empleo. La segunda, que es la que nos ocupa, es el drama del talento sénior, de la Generación Silver, las personas mayores de 50 años que, tras ser prejubilados o simplemente despedidos con la excusa de la Transformación Digital, no vuelven a encontrar posibilidades de volver a trabajar.

Es hora de desenmascarar a las empresas silverofóbicas, aquellas que actúan en contra de la Generación Silver; porque en el fondo les hacemos un favor poniéndolas frente a la opinión pública. Y es que, básicamente, no saben lo que es el talento.

¿Por qué el talento sénior es más válido?

El talento es poner en valor lo que una persona sabe, quiere y puede hacer. Por tanto, se compone de aptitud (conocimientos y habilidades) y de actitud (comportamientos habituales), dos elementos clave que forman lo que llamamos capacidad, y que, además, multiplica por el compromiso (la energía que le ponemos al proyecto) en el contexto adecuado (la cultura corporativa, el clima laboral, la compensación y el grado de colaboración).

El talento no entiende de edades. Obvio. Sin embargo, los silver solemos tener, si hemos gestionado con cierto criterio nuestra carrera profesional, algunas ventajas de talento. En términos de aptitud, nuestra experiencia nos suele conceder mayores conocimientos y habilidades, simplemente porque nadie nace aprendido.

Pensemos en el talento comercial, tan necesario en nuestras empresas. ¿No es más probable que un profesional de más de 50 años haya hecho más cursos de técnicas de venta, se haya batido más el cobre, cuente con más habilidades que un joven de 30? Y en términos de actitud, lo que llamamos inteligencia emocional –que es el 90% del liderazgo y se desarrolla a lo largo de la vida–, ¿no es casi seguro que una persona silver habrá aumentado con la madurez su nivel de autoconfianza, de serenidad, de orientación a logros, y será un profesional con mayor empatía y mayor influencia que una persona de menor edad?

Respecto al encaje de la organización, un silver sabe adaptarse mejor porque ya ha estado en varias compañías durante su carrera profesional y actúa intuitivamente de una forma más flexible.

No digamos respecto al compromiso (físico, mental, emocional y de valores) de un silver agradecido por tener una nueva posibilidad laboral de sentirse útil y de aportar valor. Y respecto al encaje de la organización, un silver sabe adaptarse mejor porque ya ha estado en varias compañías durante su carrera profesional y actúa intuitivamente de una forma más flexible.

Empresas silverofóbicas
El dueño de cualquier empresa debe saber que la clave de su éxito es la selección y la fidelización del talento. @iStock by Getty Images

Acabar con los criterios de edad

Con estos datos ¿por qué nos rodean las empresas silverofóbicas, las que desprecian al talento sénior? Creo que es más por ignorancia que por maldad. Porque, en realidad, no saben elegir a los mejores, tengan la edad que tengan. Abdican la selección a personas de escasa responsabilidad, cuando no caen en el nepotismo en lugar de en la meritocracia.

La selección y fidelización del talento es un asunto capital que debe tener en cuenta el CEO de cualquier organización, sea pequeña, mediana o grande; y debe hacerse con selección por competencias y teniendo en cuenta los valores de la compañía. No se puede hacer a tontas y a locas, porque el talento es la principal materia prima de una empresa, por encima de los recursos financieros o tecnológicos.

Una empresa ‘silverofóbica’ es aquella que no cuenta con silvers en su Comité de Dirección o que no ha contratado a mayores de 50 años en el último año o en los últimos tres años.

Desde el discurso, ninguna empresa suena a silverofóbica. Incluso las más carcas repiten los mantras de la modernidad: liderazgo, innovación, transformación, etc. Sin embargo, por sus obras las conoceréis. Una empresa silverofóbica es aquella que no cuenta con miembros silver en su Comité de Dirección, que está generando una tasa neta de talento sénior francamente negativa, que no ha contratado a mayores de 50 años en el último año o en los últimos tres años.

El talento femenino pone el grito en el cielo, con toda la razón del mundo, cuando en una compañía no hay ninguna mujer, cuando el número de directivas y consejeras no llega al 13% del total, cuando se organiza un congreso sin ponentes féminas. Sin embargo, los silver callamos, cuando no aplaudimos, si una empresa se “renueva”, si declara que los mayores no son capaces de utilizar las nuevas tecnologías (cosa absolutamente falsa), si desvincula a miles de profesionales por prejubilación o si presume de abaratar la nómina sustituyendo a profesionales experimentados por bisoños (con las pésimas consecuencias en la calidad de servicio y la experiencia de cliente que todos conocemos).

Entonces, sin saberlo y sin quererlo, nos estamos disparando al pie, y aplicamos involuntariamente aquello de Bertolt Brecht: “No nos importa que vayan a por los demás, hasta que vienen a por nosotros”.

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El talento es la principal materia prima de una empresa, por encima de los recursos financieros o tecnológicos. @iStock by Getty Images

La humillación laboral y sus consecuencias

Es hora de pasar a la acción. Porque los silver somos talento y somos uno de los grupos de consumidores más importantes. Tenemos que separar a las empresas que aprecian nuestro talento de las que, en la práctica, lo desprecian, sean compañías de alimentación, distribución, gran consumo, bancos, compañías de seguros, industria o servicios. Hemos de separar el grano de la paja, por su propio bien, como ya hacen los accionistas con las empresas no responsables. Porque las empresas silverofóbicas son irresponsables y parece que no lo saben. Votemos con nuestras decisiones como clientes, premiemos a quienes se toman en serio a nuestra generación y castiguemos de forma justa a quienes nos humillan laboralmente.

Por separado, los silver valemos muy poco. Unidos, generando sinergias, somos una fuerza formidable.

Y en segundo lugar, hemos de unirnos y conectar. En la era de las plataformas, la Generación Silver ha de ser una de las más poderosas. Si algo debiera habernos enseñado esta maldita pandemia, es que el lobby es clave. Por separado, valemos muy poco. Unidos, generando sinergias, somos una fuerza formidable. Una fuerza capaz de dejar de lamentarnos por nuestra “mala suerte”, de dejar de ser unas víctimas y convertirnos en responsables de nuestro propio destino.

Que corran malos tiempos para la Generación Silver o que se aproveche nuestro talento como merecemos depende de nosotros y no de las empresas silverofóbicas que parecen dominar los mercados y la opinión pública. Ha llegado el momento de la remontada silver. ¿Te apuntas?

Juan Carlos Cubeiro es experto internacional en Liderazgo y Transformación

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