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El valor de los silver en tres dimensiones

Adolfo Ramírez, cofundador de Vida Silver.
Adolfo Ramírez, cofundador de Vida Silver.

En el último medio siglo hemos pasado de una esperanza de vida de cinco años desde que se alcanza la edad de jubilación a superar, hoy en día, las dos décadas tras cumplir los 65. Sin embargo, las empresas, instituciones, políticos y nosotros mismos estamos anclados en una mentalidad que considera que la vida activa y la aportación de valor finaliza prácticamente al superar los cincuenta.

Aún así, algo parece que se mueve al hilo de la silver economy, un cambio que se está produciendo no todo lo rápido que nos gustaría y que está llevando a que la discriminación por edad siga campando a sus anchas en nuestra sociedad. Creo que el valor de nuestra generación, excepto para algunos (más de los deseables) no tiene discusión. Un valor que podríamos visualizar en tres dimensiones: laboral, económica y social.

El valor profesional de los sénior

En el momento actual en los que la incertidumbre y la complejidad son los factores imperantes, tanto en materia económica como social, y en los que están en juego un gran número de negocios, me parece un auténtico disparate prescindir del conocimiento y experiencia de profesionales que han demostrado (y quieren seguir demostrando) su talento y compromiso.

Como bien dice mi buen amigo Tomás Pereda: “La experiencia vital del sénior le permite ver las cosas con la distancia necesaria para evitar egos inútiles, pues no tienen ni ambición de poder ni deseos de plantearse una carrera profesional tradicional, sino solo ser de utilidad por sentido de servicio al equipo, a la sociedad y a uno mismo”. Más allá de las innumerables e impactantes estadísticas a nivel mundial que sitúan a los sénior como el 50% de la fuerza laboral, lo realmente importante es su aportación de valor.

En torno al 70% de los directores de Recursos Humanos no ha seleccionado a ninguna persona por encima de los 55 años en los últimos años.

Como en muchos otros ámbitos, nuestra generación tiene unos enemigos muy poderosos: los mediocres. La RAE define al mediocre como “de calidad media, de poco mérito, tirando a malo”. La mediocridad en las organizaciones se manifiesta de muchas maneras: lentitud en la toma de decisiones, escasa ambición en los objetivos –para asegurar los resultados y el bonus–, presentismo –horas y horas para que los vean–, peloteo y, ahora también, está en la infravaloración de los silver.

El estudio de Tendencia Globales de Capital Humano 2018 de Deloitte encontró que el 20% de los líderes empresariales y de Recursos Humanos encuestados consideran a los trabajadores mayores como una desventaja competitiva y un impedimento para el progreso de los trabajadores más jóvenes. Raquel Roca, colaboradora habitual de Vida Silver, dice en su último libro que le gustaría saber (y a mí también) la edad de esos mediocres líderes empresariales.

¿No aporta más valor a las empresas poner foco en el talento con independencia de su generación que prescindir de los profesionales por la edad? Para algunos parece que no. Según distintas fuentes, en torno al 70% de los directores de Recursos Humanos no ha seleccionado a ninguna persona por encima de los 55 años en los últimos años.

Me ha gustado mucho y comparto esta reflexión de Tomás Arrieta e Iñaki Ortega: “Las razones del descrédito de los profesionales sénior no está en su desempeño, sino en los prejuicios propios y ajenos”. Cerca de un millón de profesionales mayores de 50 años se encuentran en situación de desempleo en España, según datos de la EPA, y el 35% de los jubilados querrían prorrogar su vida laboral. Si a esto sumamos el aumento de la esperanza de vida y un mercado laboral que sigue penalizando la edad, el emprendimiento y la denominada gig economy (trabajo por proyectos) empiezan a convertirse, para muchos silver, en claras oportunidades para seguir en activos.

La ‘silver economy’ y su atractivo para las marcas

Si en el ámbito profesional la aportación de los sénior es incuestionable, en el económico es todavía mayor, habiéndose generado una rama específica de la economía para desarrollar este fenómeno: silver economy. Se ha convertido en una actividad económica específica orientada a atender las necesidades y motivaciones de los sénior, que incluye la obligada transformación del catálogo de las marcas para, con una oferta segmentada, adaptarse al cambio demográfico. Podríamos decir que nos hemos convertido en un “objeto de deseo” y desafío para muchas empresas y avanzamos, sin remedio, hacia una silverización de los sectores.

Los miembros de la generación silver son una clara garantía de consumo en la actualidad y los convierte en un importante motor de nuestra economía.

Según un estudio de la Fundación Mapfre de diciembre 2020, los mayores de 55 años cuentan con poder adquisitivo, son propietarios de una vivienda, disponen de capacidad de ahorro y son optimistas frente a su situación futura. También se consideran personas tecnológicas, que viajan y que cuidan su alimentación, reconocen que prefieren seguir viviendo en sus hogares, esperan aumentar su gasto en 2021 y, algo muy positivo, que están preparados para vivir más y mejor.

Personas silver realizando tareas
La ‘Gig Economy'(trabajo por proyectos) empieza a convertirse en una clara oportunidad para seguir en activos para muchos silver.

Citado informe también sirve para desterrar algunos tópicos como que la tecnología es territorio exclusivo de los jóvenes. Un 78% la utiliza de manera habitual para realizar gestiones bancarias, compras online, ocio o formarse. El estudio también pone de manifiesto que son una generación a la que le gusta cuidarse: el 92% vigila su alimentación y un 77% realiza ejercicio habitualmente. En definitiva, los miembros de la generación silver son una clara garantía de consumo en la actualidad y los convierte en un importante motor de nuestra economía.

La serenidad de la edad

Envejecer es todavía el único medio que se ha encontrado para vivir mucho tiempo”, decía el crítico literario francés Charles Augustin Sainte-Beuve. La existencia de unas tasas de natalidad sistemáticamente bajas y el aumento de la esperanza de vida están cambiando la forma de la pirámide de edad de la Unión Europea. Indiscutiblemente, las personas somos más felices sintiéndonos útiles y generando valor.

El voluntariado en sus distintas variantes es otro aspecto en el que los mayores pueden dedicar tiempo de forma altruista y ofrecer experiencias, relaciones y conocimientos.

Los integrantes de esta nueva generación, ahora en construcción, necesitamos tener un rol muy claro y fundamental en la sociedad. Es inevitable que exista una estrategia o planificación para tener en cuenta al público silver en el día a día de las ciudades, para que el desánimo, la pérdida de valor y el empobrecimiento en sus distintas variables –económica, intelectual y laboral– no se cronifique. Es un hecho que hoy estamos mucho más preparados para este profundo cambio.

Los silver podemos ofrecer serenidad en un momento tan disparatado y crispado como el actual. En este ámbito social, el voluntariado en sus distintas variantes es otro aspecto en el que los mayores pueden dedicar tiempo de forma altruista y ofrecer experiencias, relaciones y conocimientos.

Mucho que aportar y muchas ganas de hacerlo.

Adolfo Ramírez, es cofundador de VIDA SILVER.

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