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UNA EXPOSICIÓN ALEJADA DE MALDICIONES

La muestra hace un recorrido didáctico también en torno a las costumbres funerarias de los egipcios, alejadas de las leyendas sobre las maldiciones que se atribuyeron al equipo que descubrió esta tumba a principios del siglo XX. “Deberíamos quitarnos ese mito de maldiciones de Tutankhamón, ningún egiptólogo creemos ellas; en la exposición vamos a descubrir a un faraón que murió joven (con 19 años), que no dejó grandes improntas, pero cuya tumba es única, con más 5.400 objetos en apenas 100 metros cuadrados, y que nos da una pista de cómo deberían ser otras tumbas más grandes que no han llegado hasta nuestros días”, explica la egiptóloga.

Tutankhamón, hijo de Akhenatón, faraón de la dinastía XVIII (Reino Nuevo), ascendió al trono siendo un niño, gobernando de 1337 hasta 1327 a.C., aproximadamente. El arqueólogo Howard Carter se puso como meta en su vida encontrar su tumba, y cuando la descubrió y bajó los 16 escalones que dan acceso al tesoro, cambió para siempre la Historia y comenzó la leyenda. Carnarvon moriría poco después de la apertura del sarcófago y otros miembros del equipo de Carter tiempo después por causas desconocidas, lo que incitó a hablar de “venganza” por parte del faraón.

Esta exposición, Tutankhamón: La Tumba y sus Tesoros, ahora en Madrid ya ha sido vista por seis millones y medio de visitantes en ciudades como Zúrich o Múnich, pasando por Budapest, Dublín, Bruselas, París y Seúl.