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conjunto de frutas coloridas

El packaging como termómetro de tendencias en el sector hortofrutícola

El consumo de frutas y hortalizas sigue en ascenso. La inclinación a adoptar dietas saludables, reforzada por la contribución de estos alimentos a prevenir multitud de enfermedades, ha derivado en un incremento de la ingesta por parte de los consumidores. Por esta razón, cada vez ocupan más espacio tanto en los lineales de los supermercados como en otros canales (como el vending), donde el packaging se ha convertido en un driver fundamental que marca las tendencias actuales.

28 oct 2020

En España, de acuerdo a los datos ofrecidos por la consultora Kantar en su Panel de Consumo 2018, el gasto medio estimado en la adquisición de frutas y hortalizas ascendió a 653,96 € por persona al año, un 4,9% más respecto a la cifra registrada en su estudio anterior. El informe también revela el crecimiento en la frecuencia de compra (+1,6%) y el ticket medio (+3,2%), al situarse en los 5,8 €. Mientras que, hasta julio de 2019, según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (Mapa), la presencia en los hogares aumentó un 1,5%, por un valor de 7.158 M€ (+4%).

Así, la mejora de la experiencia de compra, la proliferación del factor convenience, el logro de una mayor sostenibilidad o la optimización de la seguridad del producto hasta su llegada al destinatario final son algunas corrientes que se pueden observar al analizar las últimas soluciones y lanzamientos desarrollados por esta industria auxiliar del sector hortofrutícola. Sin embargo, la crisis sanitaria surgida a raíz del brote de Covid-19 a nivel mundial podría dilatar su instauración en el mercado.

Precisamente, la desaparición del plástico tradicional en los envases de frutas y hortalizas frescas -prevista para 2030 en Europa- será una de las líneas que más se resentirán hasta que se consiga controlar la pandemia. El miedo al contagio a través del contacto directo con los productos o el incremento de la demanda online son los principales factores, según lo expresado por diversos profesionales, aunque la asociación de productores Freshfel Europe, en su análisis sobre ‘El impacto del Covid-19’, añade que el refuerzo de las medidas higiénico-sanitarias obligará a regresar a modalidades ya utilizadas. 

De igual modo, algunos de los materiales empleados como alternativa al plástico han sufrido roturas de stock, ya que la cadena de suministro entre Asia y Europa se interrumpió durante varios meses. Esta situación ha afectado sobre todo a países donde la demanda de referencias envasadas ha ido en aumento. Por ejemplo, en España, conforme a lo manifestado por Ecoembes, ha crecido un 15% el uso del contenedor amarillo durante el estado de alarma, a la vez que decrecían los otros depósitos.

A pesar del contratiempo sanitario, la utilización de envases elaborados con elementos reciclados o compostables continúa siendo un reclamo para las firmas hortofrutícolas. Según un sondeo llevado a cabo por YouGov para Alimarket Gran Consumo (previo a la irrupción del coronavirus), el 31% de los encuestados compraría frutas y hortalizas en envases alternativos al plástico y un 49% admitía que sería muy probable que lo hiciera si se diese la oportunidad. Lo que indica que cerca del 80% es proclive a su adquisición.

Entre las propuestas más destacadas se encuentran plásticos reciclados o reciclables, y componentes biodegradables y compostables. También ha ganado terreno el empleo de cartón, madera o, incluso, vidrio, para algunas referencias de V gama, al tiempo que se dilataba la oferta de frutas y hortalizas ecológicas. En concreto, en esta línea de negocio es donde muchas empresas están presentando sus soluciones, dado que ya no se concibe que estos productos se presenten en plástico tradicional.

Aliado del valor añadido 

La pandemia del Covid-19 también ocasionará un descenso del turismo y, por ende, una caída del consumo en hoteles, restaurantes y cafeterías (horeca), que en España absorbe aproximadamente un tercio, conforme a Freshfel. Ante tal coyuntura, el sector ha adaptado los esfuerzos a la gran distribución, y las novedades en materia de packaging se centran en aportar valor añadido a su clientela dentro de este canal.

Así, varias compañías han optado por incorporar a su catálogo los box con gran capacidad de carga para supermercados e hipermercados. Este embalaje se caracteriza por dar visibilidad al producto en el punto de venta y ahorrar tiempo durante la reposición. Asimismo, contribuye a reducir la huella de carbono en el transporte -la mayoría se elabora con componentes 100% reciclables- y brinda una imagen más cuidada y personalizada. La solución está ideada sobre todo para la fruta de temporada -melón y sandía, por ejemplo-, puesto que disfruta de una superficie significativa dentro del lineal. 

No obstante, continúa la apuesta por la innovación y el desarrollo de nuevas soluciones que ofrecen formas de consumir fruta y verdura de una manera fácil y saludable. Aquí toma especial relevancia la evolución positiva del vending que, según el Mapa, supone el 4% de las compras efectuadas por los españoles fuera de sus hogares. El auge del canal, donde se realizan 2.900 millones de consumos al año, ha estimulado que cada vez más empresas confeccionen envases de conveniencia en forma de zumo, macedonias, IV gama (cortado y desecado) o al natural, entre otras muchas más opciones.

También se puede extrapolar al vending el lanzamiento de packaging termosellable con propiedades barrera, que permite alargar la vida útil del alimento conservando intactos los rasgos organolépticos.

Packaging de conveniencia

La demanda de productos ‘on the go’, saludables, cómodos de usar y listos para comer plantea un reto a la industria del envase aplicada al sector hortofrutícola que, como buena parte del mercado de gran consumo, afronta nuevas exigencias en el ámbito de la sostenibilidad. Esto, sin embargo, no supone declarar la guerra al plástico, sino apostar por materiales alternativos en combinación con un uso razonable y una gestión responsable de los residuos. En este sentido, se observa una cierta sustitución de las bandejas de plástico por bobinas de papel, cartón termosellado y pulpa de papel.

Las ensaladas preparadas son uno de los productos convenience que más han avanzado en esta línea, ya que su envase tradicional tarda unos 400 años en descomponerse de forma natural y ahora la gran mayoría de firmas están incorporando soluciones elaboradas con rPET, un material sostenible, reciclado, reciclable y apto para el contacto alimentario. “Reduce la huella de carbono y se le da una segunda vida al plástico”, explican fuentes del sector. De igual modo, los platos microondables van sumándose a la corriente y, aunque más despacio que las ensaladas, van lanzando sus ecodiseños.