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conjunto de frutas coloridas

Las frutas y hortalizas se adaptan a los nuevos gustos y estilos de vida

Alimarket Gran Consumo

02 oct 2019

La apuesta por diferenciarse a través del valor añadido o los nuevos hábitos en la alimentación del consumidor han transformado la manera de consumir frutas y hortalizas. De hecho, gran parte de los estudios de mercado realizados durante el último año confirman que el formato convencional o más tradicional ha decrecido en favor de otros más prácticos y cómodos, que incluso aúnan varios productos bajo un solo envase con el objetivo de evitar el desperdicio alimentario, reducir el precio de venta u optimizar el espacio en la nevera. Por estas razones, entre finales de 2018 y mediados de 2019 han salido al mercado multitud de soluciones centradas en el formato, que se ha convertido en motor del crecimiento del sector, puesto que también permiten ahorrar en costes de producción.

Una de las tendencias más notorias a simple vista corresponde a la simplificación del tamaño tanto en el recipiente o contenedor en el que se comercializa como en el propio producto. De un tiempo a esta parte, el factor se achacaba al incremento de los hogares unipersonales, fenómeno que no solo afecta a España -según el Instituto Nacional de Estadística (INE) aumentarán aproximadamente el 30% hasta 2023- sino que se extiende por el resto de Europa. También ha influido que el consumo de frutas y hortalizas se haya propagado a otros momentos del día como, por ejemplo, el tentempié o el picoteo. De esta manera, a la vez que ha disminuido la presencia de fruta (-1,6%) y verdura (-2,8%) en los hogares españoles, según Nielsen, en 2018 se gastó un 7,3% más en su compra. Esto se debe a que el consumidor está dispuesto a asumir un mayor coste por productos de valor añadido.

Así, algunas casas de semillas han incorporado variedades de lechuga de menor tamaño -unos 450 g por pieza- y más compactas para incentivar el consumo. Conforme explican compañías que operan esta familia de hortalizas, el precio de mercado de la lechuga ha decrecido lastrado por un calibre demasiado grande y un punto alto de madurez, mientras que actualmente la demanda se centra en la calidad organoléptica. De igual modo, están desarrolladas para presentar una imagen al gusto del consumidor, dado que se busca un color concreto (claro/oscuro) dependiendo de la zona de Europa. Sin embargo, la mejora no solo concierne a la lechuga. Los vegetales baby también están formados por mini zanahorias, mini tomates, mini pepinos o mini pimientos, entre otras muchas variedades. El formato resulta más exótico frente a su versión convencional, además de seducir a primera vista, y se ha adaptado al concepto tentempié o picoteo, al poderse tomar en el aperitivo o la merienda.

Sandía para tomar como helado

La sandía mini también ha sido otra innovación presentada en torno al tamaño del producto. Está ideada para consumir individualmente y sus creadores destacan la posibilidad de comerla como un helado o vaciarla y emplear su hueco interior para la preparación de cócteles. En consecuencia, se ha desarrollado una línea específica para horeca de un color más oscuro y rayado, con la piel muy fina y un alto contenido de grados brix (entre 9 y 11 grados). Su peso nunca supera los 950 g y se comercializa en un packaging unitario, llamativo y reciclable, ya que la sostenibilidad es otro factor que el productor hortofrutícola tiene en cuenta a la hora de buscar la fidelización del cliente. Posiblemente, la apuesta por un envase menos agresivo con el medio ambiente se equipare, en cierta parte, a la moda por el producto ecológico que, según Kantar Worldpanel, en 2018 continuó con un crecimiento de doble dígito (+19%) en Gran Consumo en relación al año anterior. Este tipo de envases suele incorporar de dos a cinco piezas, además del punto de maduración “ready to eat”.

No obstante, la venta a granel sigue siendo la variante predilecta para el 65% de los consumidores en España, conforme señala el estudio Indicadores de Compra y Consumo en Frutas y Hortalizas publicado por la Asociación Española de Codificación Comercial (Aecoc). De hecho, el 55% opta por acudir a comercios en los que pueda autoservirse. La mayoría explica que así elige el producto personalmente (84%), mientras que el restante valora la rapidez y la comodidad. Esta modalidad también es una alternativa para aquellos que prescinden del plástico cuando adquieren frutas y hortalizas. Precisamente, se trata de uno de los desafíos más relevantes a los que se enfrenta el sector, debido a que es más complicado y costoso para la industria de IV y V gama. El formato, sin embargo, ha prolongado su crecimiento a lo largo de la última década. Según el Análisis 2019 del lineal de Vegetales de IV y V Gama, elaborado por Alimarket Gran Consumo, este incremento ha sido superior al 250% desde 2009. Así, cada vez es más común encontrar este tipo de referencias en cadenas tanto de supermercados como de hipermercados y se han convertido en una opción para consumidores preocupados por seguir una dieta saludable, pero que no tienen tiempo para cocinar. Aquí destacan, sobre todo en los ya extendidos dúos, nuevas incorporaciones como frutas tropicales o los denominados superalimentos, e incluso una mayor variedad de toppings en la categoría snack.