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conjunto de frutas coloridas

India, un país emergente con posibilidades

Periodista Agroalimentaria

Hablar de India es hacerlo del segundo país productor de frutas y hortalizas del mundo, por detrás de China, con una producción que, en la última década, ha crecido a un ritmo del 7% anual, situándose en la actualidad en torno a los 275 millones de toneladas, de las que un 65% corresponden a hortalizas.

Ana I. Sánchez

23 sep 2019

Desde la revolución verde iniciada en la década de los 60, India ha transformado este sector, que era una ocupación meramente rural, en una actividad comercial, empujada por el incremento de una demanda interna superior a los 1.300 millones de personas, pero también externa, dirigida a la exportación, comercializando frutas y hortalizas por valor de unos 3.000 millones de dólares (2.700 millones de euros), fundamentalmente en los países del Golfo y sudeste asiático.

India se halla bajo fuertes medidas proteccionistas, “lo que implica que se imponen numerosas regulaciones en torno a las importaciones y, por el contrario, se incentiva el autoabastecimiento en este mercado”, según recoge ICEX España Exportación e Inversiones en sus informes sectoriales del país.

A pesar de ello, las importaciones también crecen paulatinamente, a un ritmo del 10% en el caso de las hortalizas, suponiendo, junto a las frutas, compras cercanas a los 7.000 millones de dólares (6.285 millones de euros). India importa hortalizas fundamentalmente de Canadá, Myanmar, Australia y Rusia, así como frutas procedentes de Estados Unidos, Costa de Marfil y Guinea.

“El peso de España en las importaciones indias es insignificante”, comentan desde la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Nueva Delhi. Según la base de datos de estadísticas de comercio internacional (Comtrade) de Naciones Unidas, España ocupa el puesto 27 entre los principales proveedores de hortalizas a India. En cuanto a las frutas, representa el 42, explican las mismas fuentes.

“Las exportaciones a India sólo representan el 0,01% de la exportación hortofrutícola española”, concreta Begoña Jiménez, directora de Comunicación y Relaciones Internacionales de la Federación Española de Asociaciones de Productores Exportadores de Frutas, Hortalizas, Flores y Plantas Vivas (Fepex), quien, sin embargo, subraya la evolución positiva en los envíos españoles y comunitarios en los últimos años y hasta 2017, pues “en 2018 se ha producido un retroceso”.

“En 2014, la exportación española a India se situó en 582 toneladas por un valor de 546.058 euros, ascendiendo en 2017 a 2.335 toneladas y 2,5 millones de euros, con un crecimiento del 301% en volumen y del 358% en valor”, indica Begoña Jiménez. Por lo que respeta a Europa, el incremento en esos años fue del 416% en cantidad y del 309% en facturación, con ventas que alcanzaron, en 2018, las 60.557 toneladas y los 46,7 millones de euros. Mientras los envíos españoles fueron fundamentalmente de fruta de hueso, concretamente ciruela, a nivel europeo destacó la venta de manzana, principal producto exportado con 40.269 toneladas y 32 millones de euros.

No obstante, y tras cuatro ejercicios de crecimientos considerables, en 2018 la exportación hortofrutícola española y europea a India se redujo drásticamente. España cerró el año con ventas de 1.839 toneladas y cerca de 1,8 millones de euros, lo que arroja un descenso superior al 20% en volumen y cercano al 30% en valor, con respecto a los buenos datos de 2017. En cuanto al conjunto de Europa, el ejercicio finalizó con envíos globales de 20.958 toneladas que dejaron un balance de 20,8 millones de euros, reduciéndose en este caso la comercialización por encima del 65% en cantidad y el 55% en facturación.

“No tenemos actualmente explicación alguna que justifique la caída de las exportaciones en 2018”, afirman desde la Embajada de Nueva Delhi. Tampoco desde la Asociación Empresarial de la Fruta de Cataluña (Afrucat), principal región española exportadora a India, pueden confirmar las causas. “Basándonos en experiencias en otros mercados como puede ser el chino, las exportaciones a tan largas distancias todavía son complicadas, sobre todo para mercancías frágiles como ciruela y cereza”, expone su director general, Manel Simón. “El procedimiento en otros mercados es que se abre el protocolo y que alguien se anima a exportar y luego los resultados de calidad o de precio obtenidos no resultan lo suficientemente atractivos para repetir y menos para consolidar la experiencia”, añade el directivo.

Su homólogo en la Asociación de Fruticultores de Extremadura (Afruex), Miguel Ángel Gómez-Cardoso, señala entre las causas los requisitos con los que debe cumplir el producto exportado. “Nos exigen un tratamiento de frío preembarque y eso es prácticamente imposible para una fruta fresca, por lo que, para volver a exportar a India, se necesita una modificación del protocolo que permita el tratamiento de frío en tránsito”, aseguran desde la segunda comunidad exportadora al país asiático.

A las barreras anteriores, Begoña Jiménez añade la estricta legislación en el ámbito sanitario que rige en España y Europa y que impide el uso de determinadas materias activas, “muy importantes para tratamientos que requieren los productos perecederos en viajes largos”. “En cambio, estas materias activas sí están operativas en otros países productores no comunitarios, otorgando una desventaja competitiva a las producciones europeas”, manifiestan desde Fepex.

Así pues, la obligación de fumigar los productos en el país de origen con bromuro de metilo supone un freno realmente importante a la exportación española, al estar su uso prohibido en territorio comunitario. En 2014, y como medida excepcional y temporal, el gobierno indio autorizó la fumigación en destino, pero con una penalización que multiplica por cinco las tasas aplicadas en aduanas, ya de por sí elevadas, superiores al 30% sobre el valor de la mercancía.

Otro obstáculo clave para los exportadores españoles tiene que ver con los productos permitidos. “India aplica un sistema de lista positiva para la autorización de importaciones de productos vegetales y cada nuevo producto fresco debe estar contenido en lo que se conoce como Plan de Cuarentena, que es el marco legislativo básico, vigente desde 2003”, explican desde  la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Nueva Delhi.

El Plan de Cuarentena incluye, en consecuencia, los productos autorizados para su importación, así como las condiciones en función del país de origen. Aquellos que no están incluidos deben ser negociados bilateralmente, por cada país, de forma individual. “El procedimiento para la aprobación de nuevos productos requiere un proceso de análisis de riesgos enormemente laborioso que se puede extender hasta tres años”, reconocen desde la capital india.

Por lo que respecta a España, la comercialización se limita en la actualidad a cebolla, ajo, perejil, guisantes y hortalizas parcialmente conservadas (pepinos y pepinillos, hongos y trufas, maíz dulce, alcaparras y demás hortalizas o mezclas). En el apartado de frutas, el Plan Cuarentena permite la exportación española de cítricos, uva de mesa, manzana, fruta de hueso y caqui.

A pesar de las barreras comerciales existentes, las frutas y hortalizas europeas y en especial las españolas gozan de una excelente reputación relativa a la calidad, sentencian desde Nueva Delhi. “Se aprecia un creciente interés por algunos productos que no se producen en India y que presentan gran potencial, entre ellos, el brócoli, las variedades amarilla y verde del pimiento o capsicum, los tomates cherry, la lechuga iceberg, la col roja, el maíz dulce o los espárragos”, enumeran los expertos comerciales.

También se prevé un incremento progresivo de la demanda de cítricos, caqui o peras, productos que suponen igualmente una oportunidad para los productores españoles, con pronósticos favorables. El margen de mejora es, por lo cual, muy amplio en el segundo país más poblado del planeta, con elevados consumos de frutas y verduras, y una creciente población de poder adquisitivo medio-alto que valora la calidad y el consumo de productos considerados allí como “exóticos”.

“India puede ser un mercado muy interesante en el futuro para fruta de hueso y en especial para ciruela”, opina Miguel Ángel Gómez-Cardoso, quien está convencido de que, una vez se modifique el protocolo fitosanitario, “se convertirá en un mercado referente”. Más optimistas aún se muestran desde Cataluña. “Seguro que vamos a crecer en India y en todo el mercado asiático, a pesar de que todavía queda mucho trabajo de clasificación varietal para conocer su respuesta a las largas distancias”, resalta Manel Simón.

Desde la Oficina Comercial de Nueva Delhi, creen que la participación de India como país invitado a la feria Fruit Attraction de 2019 “dará lugar a un mayor conocimiento del producto español por parte de los importadores indios y, por tanto, a un esperado aumento de las exportaciones”. Sus expertos recomiendan a los comercializadores españoles centrarse en productos con un alto valor diferencial para captar al “nicho” o segmento de clientes selectos, que valoran la calidad y están dispuestos a pagar por ella.

Otras oportunidades que señalan, en el medio-largo plazo, son los productos intermedios o ingredientes alimenticios, y la maquinaria y sistemas productivos, a fin de dar respuesta a India en su objetivo de convertirse en un actor relevante en la transformación industrial con miras a la exportación de producto elaborado a los países de su zona de influencia. De hecho, este propósito ha llevado al gobierno indio a permitir la inversión extranjera directa, al 100%, en las industrias de procesado de comida y en instalaciones e infraestructuras del sector, estableciendo una exención fiscal durante los primeros cinco años para proyectos enfocados al desarrollo de nuevas plantas transformadoras, además de otros beneficios fiscales.

Una política que se enmarca dentro del llamado plan ‘Make in India’, puesto en marcha en 2014 para impulsar el desarrollo agrario y agroalimentario del país, y que, aunque pone trabas a la importación, contiene posibilidades que la primera potencia exportadora de frutas y hortalizas de Europa y tercera del mundo, como es España, a buen seguro sabrá aprovechar.