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El Covid-19 reaviva la preferencia por los alimentos envasados

Los desarrolladores de packaging afrontan el reto de aunar seguridad y sostenibilidad en los envases para dar respuesta a las nuevas preocupaciones de los consumidores

ALBA POVEDA

30 nov 2020

La irrupción del Covid-19 a mediados de marzo trajo consigo un cambio en los hábitos de consumo debido a la obligatoriedad de permanecer en casa. El cierre de bares y restaurantes y el desarrollo de la vida dentro del hogar han hecho que los españoles consuman más alimentos dentro de sus viviendas durante el estado de alarma. Sólo en abril, primer mes completo de confinamiento, la compra en alimentación de los hogares españoles creció un 32,5%, tal y como recogen los datos recopilados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. 
Aunque harinas, huevos y azúcar fueron los productos que más crecieron en el cuarto mes del año, alimentos como la carne, las frutas y las hortalizas mantuvieron la tendencia alcista iniciada a mediados de marzo, cuando se decretó el estado de alarma. La ingesta de productos cárnicos en los hogares creció un 30,6% respecto al mismo mes del año anterior, con especial incidencia de las carnes magras como el pollo y el cerdo, también más económicas, así como de las carnes transformadas (+23%). Las hortalizas (+44%) y las frutas (+35,6%) también cobraron mayor protagonismo en la cesta de la compra.
La crisis sanitaria se ha traducido en un repunte del consumo de alimentos básicos y frescos de puertas para adentro y en una mayor preocupación por la seguridad e higiene a la hora de hacer la compra. En la decisión de optar por un alimento u otro, los consumidores se han fijado en si estaba o no envasado y también en los formatos, hasta el punto de relacionar los productos empaquetados con la seguridad. De hecho, en los momentos más críticos de la pandemia se han visto ligeramente desplazados conceptos que estaban en auge, como la sostenibilidad. 
Productores y comercializadores de alimentos y embalajes coinciden en que el Covid-19 ha hecho resurgir la preferencia de los consumidores por los productos envasados, también en frescos, para evitar el contacto directo. Desde El Pozo Alimentación consideran que el replanteamiento de las necesidades y de las prioridades de los compradores, más exigentes con la seguridad alimentaria y la higiene, “puede suponer una oportunidad para el producto envasado”. 
En la fase de acopio, antes de decretarse el confinamiento total, hubo una mayor demanda de básicos de la cesta de la compra y el consumidor se decantó por productos ya envasados “al percibirlos como más seguros frente a los graneles”, apunta el responsable de packaging del grupo hortofrutícola Anecoop, Miguel Lázaro. Por su parte, en el sector ganadero “se detectó un aumento en la venta de formatos más grandes en básicos, como la botella de leche de 1,5 litros”, mientras que en los productos ibéricos “el consumidor optó por los más pequeños al suponer un menor reembolso”, analiza el director comercial de la cooperativa ganadera Covap, Rafael Guerrero. No obstante, tanto el portavoz de Anecoop como el de Covap coinciden en que a pesar de que la pandemia ha aplacado la preferencia por los envases sostenibles y se ha priorizado la seguridad alimentaria, las tendencias de consumo se han ido restableciendo con el transcurso de las semanas y la entrada de la conocida como nueva normalidad. 
Aunque el coronavirus ha provocado que la seguridad prime sobre la reciclabilidad, “ambos conceptos son y deben ser compatibles”, señalan desde el Grupo Hinojosa, fabricante de soluciones de packaging de cartón ondulado. La crisis sanitaria ha impactado de forma directa en la conciencia de extremar las normas de higiene y limpieza, eso sí, “sin perder de vista la importancia de que los materiales empleados en los envases sean reciclables y sostenibles”, insisten desde la empresa. Por ello, el reto que la compañía se plantea en estos momentos es trabajar en propuestas que sean seguras y ecológicas para dar respuesta a un consumidor que ya antes de la irrupción del Covid-19 ponía el foco en el cuidado de su entorno.
Con anterioridad a la pandemia, empresas agroalimentarias y fabricantes de embalaje estaban centrados en encontrar soluciones que satisficiesen a un consumidor cada vez más comprometido con el medio ambiente. Según el informe ‘Sostenibilidad: Qué es y cómo afecta a los hábitos de compra del shopper’, elaborado por la asociación de fabricantes y distribuidores AECOC, el 89% de los consumidores piensa que se debería reducir el plástico de los envases y siente una mayor querencia por las marcas que apuestan por packs más limpios, las que ofrecen soluciones alternativas al plástico o las que desarrollan formatos reutilizables. También premian a aquellas empresas que se preocupan por la trayectoria de su producto -desde la elaboración hasta la eliminación-, en la que el packaging juega un papel fundamental. De hecho, en el caso de los alimentos envasados, los consumidores buscan que lleven poco plástico, menos envoltorio y que sea reciclable o ecológico.

Soluciones desde la agroalimentación
En la carrera por obtener el packaging más sostenible, los departamentos de I+D+i van a enfocar su trabajo en “el desarrollo de bioplásticos y otros elementos barrera que, además de proteger a los alimentos, también cuiden del consumidor y del planeta”, indican desde el Grupo Hinojosa. Asimismo, la tendencia es consolidar soluciones que permitan seguir la trazabilidad de los productos, con elementos como los códigos QR. No obstante, para el desarrollador de envases y embalajes, la mejor opción para reducir los plásticos de un solo uso en la actividad agroalimentaria es “impulsar formatos como las barquetas de cartón, una alternativa con grandes perspectivas de crecimiento”.
La apuesta en el sector hortofrutícola es clara: buscar materiales que sustituyan al plástico de un solo uso. Antes de la crisis sanitaria, productores y retail tenían sobre la mesa un debate sobre el impulso de la venta de fruta a granel frente a la creciente aparición de formatos envasados. En este sentido, el grupo Anecoop continúa trabajando en cuestiones que ya abordaba antes de la pandemia del Covid-19, “como buscar envases alternativos al plástico para minimizar su uso o desarrollar formatos de consumo que contribuyan a evitar el desperdicio alimentario, en los que el packaging tiene mucho que ver”, explica el responsable del área, Miguel Lázaro. Desde hace un lustro, la hortofrutícola ha introducido materiales como el Papervest, papel kraft enrollado y anudado en puntos estratégicos que utiliza como malla para los cítricos o para su minisandía. También ha apostado por las bandejas biodegradables en la línea ‘Bouquet para preparar’, una solución que incluye los ingredientes frescos justos para elaborar una receta para cuatro personas. 
Desde Unica Group, primer exportador hortícola de España, no cesan de buscar la mejor solución para combinar seguridad alimentaria con sostenibilidad. Como explican desde la cooperativa de segundo grado, “aunque la preocupación primordial para la cadena agroalimentaria es eliminar o reducir al máximo los residuos, el etiquetado obligatorio normalmente se realiza con pegatinas o bolsas de plástico”. Es ahí hacia donde han querido orientar su esfuerzo y apostar por la alternativa más sostenible: la propia piel o cáscara de las frutas y hortalizas. La empresa ha incorporado recientemente un nuevo sistema láser que ‘tatúa’ la piel de sandías o pepinos, de manera que se reduce el impacto ambiental del etiquetado tradicional, ya que evita envoltorios innecesarios y permite eliminar residuos al grabar el producto, sin dañar su calidad. 
Para el sector cárnico, el impacto del Covid-19 no ha supuesto una gran revolución en cuanto a formatos se refiere, pues la industria “ya daba y da respuesta a las máximas exigencias del consumidor”, como destacan desde El Pozo Alimentación. En concreto, la compañía ya trabajaba en el desarrollo de envases sostenibles con material más reciclable y que permiten alargar la vida del producto. Fruto de este trabajo, El Pozo se convirtió en marzo de 2019 en la primera empresa del sector cárnico en obtener el certificado Ecosense, que garantiza la recuperación, el reciclado y la incorporación en el proceso del material plástico utilizado en el envasado de productos en lámina y bandeja PET. Por su parte, Covap sigue promoviendo el lanzamiento de formatos de menor gramaje, con reducción de plásticos, piezas más pequeñas y sin aditivos ni conservantes, con el objetivo de “atender la preocupación del consumidor por la salud, la reducción del gasto y la sostenibilidad”, recalca el director comercial de la cooperativa, Ricardo Guerrero.

Comercio electrónico sostenible
La crisis sanitaria y el estado de alarma han acelerado el desarrollo del comercio electrónico, especialmente para los productos locales o de kilómetro 0, hacia los que el consumidor ha mostrado un gran interés. “El e-commerce ha experimentado un gran crecimiento durante estos meses y ha venido para quedarse, por lo que aportar soluciones para este tipo de productos será uno de los retos que tendrán las empresas del sector”, analizan desde el Grupo Hinojosa. Las empresas agroalimentarias, así como aquellas relacionadas con la logística, deberán desarrollar sistemas de embalaje que den una respuesta satisfactoria a los consumidores preocupados por la seguridad y el impacto de sus compras en el medio ambiente. En este sentido, según el informe elaborado por AECOC, el 65% de los compradores están dispuestos a pagar un poco más (hasta 25 céntimos) por un envío más sostenible.
Una vez finalizado el estado de alarma, fabricantes de embalaje y empresas agroalimentarias asumen ahora el reto de seguir investigando y desarrollando soluciones de packaging que complazcan a los consumidores con una fuerte conciencia medioambiental, a los hogares unipersonales y a las personas con poco tiempo para cocinar, sin olvidar el peso que en la actualidad el consumidor da a la higiene y la trazabilidad de los productos.