Noticias

conjunto de frutas coloridas

Cambios y soluciones en la logística del frío

El sector de la logística del frío se ha convertido en el elemento clave de la industria alimentaria. La cadena de aprovisionamiento, tanto de productos perecederos como congelados, se enfrenta a grandes retos a los que debe dar solución desde la eficiencia, la trazabilidad y la sostenibilidad. ¿Cómo lograr estas soluciones? Mediante tecnología e innovación.

16 oct 2020

España es uno de los productores de alimentos frescos más importantes del mundo: líderes en la exportación de cárnicos –especialmente de porcino–, referentes europeos en la comercialización de frutas y hortalizas, el mayor productor de vino del globo… Nuestro país tiene un carácter cada vez más exportador y eso necesita de sistemas logísticos eficientes capaces de respaldar la creciente demanda mundial de alimentos. 
Por otro lado, el consumo interno de productos frescos tiene un impacto directo en el sector inmologístico. El parque de naves a temperatura controlada en España es insuficiente, además de obsoleto, por lo que la demanda supera a la oferta de instalaciones logísticas de almacenamiento en frío.
Según los datos del primer trimestre de 2020 de la Asociación de Explotaciones Frigoríficas, Logística y Distribución en España (ALDEFE), la ocupación media del almacenaje del frio en nuestro país se mantuvo en un 78%, con una facturación de 29.088.908 millones de euros y una manipulación de mercancías de 1.283.326 toneladas. Estos datos reflejan que la industria de la logística del frío sigue creciendo, por lo que la apuesta continua por la innovación se hace imprescindible.

Objetivo: transporte a temperatura controlada
Garantizar la seguridad alimentaria es, sin duda, el principal objetivo de los sistemas logísticos. Gestionar y controlar que los alimentos se conservan en su temperatura óptima solo es posible mediante sistemas de mantenimiento de la cadena del frío. De este modo, los operadores logísticos deben contar con un conocimiento multidisciplinar que permita mantener la estabilidad y la vida útil de cada producto, respetando sus especificaciones higiénicas legales y manteniendo las características organolépticas del alimento. 
Además, agilizar las operaciones –tanto en almacenes, como en transporte y punto de venta– y fomentar la formación y la sensibilización de todos los integrantes de la cadena son otros importantes objetivos que el sector logístico persigue. 
Para conocer un poco más, explicamos las tendencias que marcan el presente y el futuro de uno de los sectores con mayores perspectivas de crecimiento del mundo: la logística del frío. 
El frío como activo de eficiencia energética
Las aplicaciones de refrigeración son responsables de entre el 15 y el 20% del consumo energético mundial, según los datos del proyecto de la Unión Europea Cool-Save. En España, debido a su situación geográfica y a la mayor incidencia de la industria alimentaria en la economía, este porcentaje es mayor. En este sentido, la necesidad de mantener atmósferas controladas y de conservar la cadena de frío conduce a las empresas a realizar importantes inversiones en vehículos industriales, en puntos de venta, en almacenes… 
En estos últimos, algunas tecnologías disruptivas son los sistemas de almacenaje compactos, las instalaciones con estanterías autoportantes o el uso de materiales aislantes, además de la utilización de embalajes isotérmicos para ayudar al mantenimiento de la temperatura de los alimentos. Asimismo, tal y como indica la Asociación de Empresas del Frío y sus Tecnologías (AEFYT), también se está trabajando en la sustitución de equipos de compresión obsoletos por máquinas con altas capacidades de ahorro de energía gracias a sus sistemas de modulación a variaciones de la demanda del servicio (multietapa, variación de velocidad, variación de las temperaturas de condensación y/o evaporación…); en la implantación de nuevos sistemas de control, regulación y monitorización; y en nuevos fluidos refrigerantes. Además, se espera que la incorporación de la inteligencia artificial al campo de la refrigeración optimice los sistemas de regulación.
Control inteligente de procesos en toda la cadena de suministro: la gestión de datos
La omnicanalidad y los plazos de entrega cada vez más cortos implican que el control del producto sea necesario en todo momento. Por ello, el uso de la tecnología RFID y de sensores de recogida y transmisión de datos a sus correspondientes softwares son cada vez más comunes puesto que facilitan la gestión de grandes cantidades de información. De hecho, se espera que la inversión del sector en la informática en la nube y Big Data llegue hasta los 40.000 millones de dólares este 2020.
La mejor gestión de los datos favorece operaciones más inteligentes, optimizando la configuración de rutas –que mejoren los envíos, las entregas y las les recogidas–, facilitando la supervisión de las condiciones de temperatura en todo momento, mejorando la capacidad de respuesta a imprevistos o transformando las flotas para adaptarlas a la distribución de áreas urbanas. 
Gracias al Internet de las Cosas, la inteligencia artificial y los análisis predictivos es posible hacer pronósticos basados en combinaciones de datos (ubicación geográfica, días festivos de una ciudad, clima, horarios…) que ayudan a mejorar la planificación logística.
Logística 4.0: el poder de la automatización 
La evolución de la automatización y robotización de las instalaciones frigoríficas, tanto de distribución como de almacenamiento, ofrece más seguridad para los trabajadores, una mejora en los estándares de producción, la optimización de los costes laborales y, ¿cómo no?, mayor eficiencia energética. 
Así, en un almacén manual los errores humanos pueden producirse fácilmente, por lo que garantizar la trazabilidad y el mantenimiento de la cadena del frío es mucho más complicado. En un espacio automatizado, por el contrario, es más sencillo controlar todos los procesos –especialmente gracias a los sistemas de alerta–, implementar soluciones de alta densidad de almacenamiento que gestionen el espacio de forma más eficaz y, en consecuencia, aumentar la capacidad productiva, la gestión y el control.
Externalización para mejorar los recursos
Cada vez más fabricantes y empresas productoras optan por externalizar sus procesos logísticos para intensificar el control de las actividades que dependen de su propia gestión interna. Esto les permite acercarse más a la agilidad y la flexibilidad que demanda el mercado actual, además de reducir los gastos que supone gestionar una flota propia.
En consecuencia, los proveedores de logística están dando soluciones innovadoras y creativas que fomentan su valor añadido, dando servicios de mayor calidad al contar con medios materiales, tecnológicos y humanos especializados que conocen el sector tanto en el ámbito nacional como internacional.
Formación de profesionales preparados
Los profesionales de la logística son el elemento clave para garantizar el buen funcionamiento de la cadena de suministro. Aunque los recursos tecnológicos son un valor importante, de nada sirven sin los recursos humanos. La logística del frío necesita empleados que conozcan bien los procesos y sus detalles, que estén muy sensibilizados y que cuenten con habilidades digitales específicas. Por ejemplo, son necesarios profesionales familiarizados con Lean Manufacturing, con modelos de negocio basados en e-commerce, con la industria 4.0 o con Agile Project Management. De este modo, la concienciación mediante la formación de todas y cada una de las personas que forman parte de la cadena de suministro es mucho más que necesaria, es imprescindible.
El desafío de la sostenibilidad
Las operaciones logísticas y de transporte son responsables del 25% de las emisiones de CO2 en España, tal y como reflejan los datos de la Agencia Europea de Medio Ambiente. Las redes de transporte y su impacto en la sostenibilidad son, posiblemente, el mayor desafío del sector logístico. Lograr un margen de beneficio decente para los proveedores cuando se apuesta por tecnologías ‘verdes’ puede parecer una tarea ardua, pero la innovación está permitiendo una mayor eficiencia tanto en tiempos de comercialización como de transporte, entre otras muchas áreas. 
La intermodalidad y los sistemas de propulsión alternativos al diésel como el GNL (gas natural licuado) o el uso de vehículos híbridos o eléctricos se presentan como una de las soluciones para reducir los niveles de contaminación, especialmente en grandes zonas urbanas, pero suponen una importante inversión para las empresas. Si estas compañías recibieran ayudas o incentivos, podrían renovar su parque móvil y apostar definitivamente por la ‘logística verde’ en beneficio de todos. 
Así pues, aunque el mercado actual enfrente muchos retos para la logística sostenible, cada vez brinda más beneficios y, sobre todo, una ventaja competitiva. Si el consumidor ya está apostando por alimentos sostenibles, también lo hará con sus sistemas de producción y distribución. 
Última milla: el cliente en el centro
En estos momentos, el sector logístico no puede ofrecer un servicio B2C (al consumidor) con la misma estructura del B2B (empresa a empresa). El término ‘última milla’ se refiere al último segmento logístico, es decir, la entrega a domicilio, en el drive o en cualquier otro punto de recogida para el consumidor final. Este tramo es el más costoso a nivel económico, por lo que el reto pasa por reducir el coste de entrega y el impacto negativo sobre el medio ambiente, manteniendo la cadena del frío intocable. 
Algunas empresas especializadas en última milla están desarrollando tecnologías para mejorar su logística del frío. Un ejemplo de ello es la start-up Revoolt, que está en fase de desarrollo interno de sensores de temperatura que se introducirán a partir de septiembre en sus transportes para evitar romper la cadena de frío durante el reparto. Otro ejemplo es Primafrío, que ha firmado un acuerdo de colaboración con Intelligent Delivery para crear un nuevo modelo de logística de transporte con soluciones tecnológicamente avanzadas como son los armarios inteligentes de distribución.
Así, las soluciones de última milla pasan por el rediseño de redes de distribución hacia almacenes urbanos, pick-up points, city boxes, vehículos con llave inteligente… Y, sobre todo, la utilización del Big Data y las nuevas tecnologías para crear modelos predictivos de distribución más eficientes e incrementar la fiabilidad de las entregas.